LA TOLERANCIA.
I.
Debo hablar de una cosa que he omitido hasta aquí, para dedicarle un capítulo aparte, pues es de gran importancia en la vida de la mujer.
Esta es la tolerancia, que algunos confunden con la indulgencia, y que es, en efecto, muy semejante á esta plácida y encantadora virtud.
No es tan bella, sin embargo; pero es en cierto modo más útil y más necesaria.
La tolerancia tiene límites más estrechos que la indulgencia, y rara vez degenera, como ésta, en una perjudicial debilidad.
La falta de tolerancia absoluta puede traer graves disgustos, y áun grandes desastres; una mujer que se queja á su marido de la falta de respeto de otro hombre, le expone á un lance desagradable siempre; terrible muchas veces.
¡Cuántos sinsabores evita en situaciones semejantes un poco de tolerancia!
II.