IV.
La vanidad no tiene nada de comun con la dignidad; aquélla es un grave defecto, ésta es una virtud bella y noble. La dignidad es puramente defensiva; la ignorancia, no obstante, la confunde con la vanidad, que es agresiva y que ademas se ejerce en una vía completamente opuesta.
Las almas vulgares, los espíritus poco cultivados no conocen la dignidad, y, por consiguiente, no la reconocen en los otros; llaman orgullosas á las personas reservadas, y al expresar esta opinion errónea, les parece que expresan su desaprobacion; incapaces de comprender ese sentimiento de delicadeza moral, que impide á los que lo poseen el exponer al público sus pensamientos, sus recuerdos y sus esperanzas, guardan una especie de rencor á las personas demasiado orgullosas, para dar su alma por pasto á su vulgar curiosidad. ¡Y felices podemos llamarnos si su despecho se detiene en los límites de la desaprobacion! Muchas veces va más allá, y si un espíritu limitado se alía á una alma vil para juzgar la dignidad, ésta se verá acusada de multiplicar los velos para ocultar las faltas, y su reserva se considerará como la manifestacion de un disimulo prudente y necesario.
¿Pero qué importa el juicio erróneo de los que no saben comprender el mérito de la amable y serena virtud que se llama dignidad? tanto peor para ellos; porque la dignidad es un gran bien que nos da la estimacion ajena, y es una adorable compañera para la mujer.
TIPOS FEMENINOS.
LA MADRE.
ARTÍCULO PRIMERO.
Si deseais hallar en la tierra algo
que dé idea de la perfeccion divina,