--¿Por qué esa afliccion? Cálmate y espera del cielo una hija que sea para tí lo que tú has sido para tus padres; esa es la ley de la naturaleza, y ¡feliz la que sólo puede esperar de ella recompensa!
Dejaré para mi artículo siguiente la demostracion con ejemplos de lo que una hija puede y debe ser en la familia; la historia me prestará algunos, y en nuestros mismos dias el amor filial ofrece acabados y tiernísimos modelos de abnegacion.
LA HIJA.
ARTÍCULO SEGUNDO.
I.
Jamas se borrará de nuestra memoria el grandioso ejemplo del amor filial que la ilustre pluma de la Condesa de Genlis nos refiere, afirmando ántes que es verdadero.
Para aquellas de nuestras lectoras que no le conozcan, vamos á referirlo, no sin advertirles que, por sublime que sea, nos parece muy natural y dentro completamente de las leyes del deber.
El Marqués de Valmore, viudo y padre de un niño de siete años, iba á contraer un segundo enlace con una encantadora niña de diez y seis.
Clara, que éste era su nombre, era un modelo de todas las gracias propias de su edad, pero pobre; su padre era un emigrado español llamado Montalban, y ambos habitaban en la aldea que se extendia al pié del opulento castillo de Valmore.