--Sólo por verte.

IV.

Al siguiente dia la pobre viajera se hallaba en cama y atacada de una fuerte calentura; la fatiga de un largo viaje en un caluroso dia de Julio, habia encendido la sangre en sus venas.

La ciencia no pudo salvarla.

Dos dias más tarde las campanas doblaban por ella: murió con tranquilidad y sonriendo.

--¿Está V. arrepentida de lo que ha hecho? ¿ha sentido venir aquí?--la preguntó el sacerdote que asistia sus últimos instantes.

--No, padre mio,--contestó;--hice lo que mi corazon me dictaba; el Señor me ha llamado á sí, ¿qué más da en esta ocasion que en otra? ¡Hágase su santa voluntad!

Mi amigo no ha vuelto ya á pronunciar su terrible «¿para qué?»

Trabaja sin descanso para sus cinco hijos, como él llama á los huérfanos, y cuando la fatiga le abruma, mira al cielo con los ojos del alma, y allí ve la sombra de su hermana.

El sacrificio le ha mostrado el amor.