La elegancia es uno de los mayores atractivos de la mujer, y es desde luégo un atractivo mucho más poderoso y durable que el de la hermosura.

Para ser elegante una mujer no debe nunca competir, sino distinguirse; la competencia es un escollo odioso; la distincion es una gracia y una gran prueba de talento. La competencia provoca enemistades; la distincion atrae el afecto y hasta la admiracion.

Así, pues, mis queridas señoras, no imiteis nada; inventad, y si teneis un poco de buen tacto y de buen gusto, seréis vosotras las imitadas.

Si teneis pocos medios de fortuna, el sistema de no imitar os librará de muchos sinsabores; y desde luégo os impedirá el sentir los dolores intolerables de la envidia, madre infernal de la competencia; en vez de caer en el género cursi, que es el querer aparentar lo que no se tiene, arreglad vuestra casa de un modo que esté en relacion con vuestros medios, y vestid con arreglo á los mismos; el aseo y la elegancia se hallan al alcance de todos.

Cuando una mujer debe asistir á una reunion de personas donde se sabe de antemano que el lujo ha de ser espléndido, dará una gran prueba de talento vistiendo con una sencillez tal, que haga contraste con todas las maravillas adonde no puede ni debe llegar; la sencillez en ese caso será una gran distincion.

Lo que no puede suprimirse jamas es el decoro, la gracia y la modestia, que es el adorno más bello de la mujer y la hija encantadora del verdadero talento.

IV.

El verdadero talento tiene una magia que no posee el talento sólo de apariencia: todo lo ilumina, todo lo embellece, todo lo suaviza, y puede decirse que lo alcanza todo.

No es sólo una gran penetracion y un entendimiento extraordinario lo que lleva á cabo grandes obras morales, empresas difíciles ó negocios arriesgados; es preciso utilizar todos estos recursos en tiempo y ocasion oportunos; es preciso no malgastar las fuerzas, cuando hay que reservarlas para ocasiones más importantes ó más decisivas.

Esto es lo que adivina el talento, porque su intuicion es maravillosa; sabe hacer tres cosas que parecen insignificantes y que tienen, sin embargo, importancia suma en la vida y en el logro de todas las empresas.