LA PALABRA DIVINA
II
SEÑOR yo ya me acerco,
Ya mi vida se allega,
Y ya palpa mi espíritu
La palabra divina
De Tu ley inmortal.
La divina palabra,
Que en sí lleva impregnada
La suprema sentencia
Del humano ideal.
La palabra divina,
Que se impone al Viajero
Con la llana consciencia
De su magna verdad.
Y el Viajero extraviado,
Que sólo ha hallado en ella
Vagas encrucijadas
De un laberinto irreal.
Desvió por un instante
Sus ávidos anhelos,
Su ansia de eternidad.
Perturbado el espíritu,
Amedrentado y solo
Ante la supremacia
Del humano ideal.
Mas yo Señor me acerco,
Mi vida ya se allega.
Ya palpa mi espíritu
La palabra divina
De Tu ley inmortal!
EL AMOR INFINITO
III
SEÑOR yo ya me acerco
En ansias diluída,
Y anegada en el éxtasis
De Tu infinito amor.
Revelada me ha sido
Su excelsitud sagrada.
Aceptad ¡oh! hermanos,
En gracia del Señor
Mi corazón henchido
Colmado y fervoroso
De gloria y de amor.
Asidos bien en él;
Asidos fuertemente.
Y así los corazones
Todos, sin excepción,
Palpitarán en uno
Su ansia y su fervor;
Y en uno gozarán
Las bonanzas más dulces;
Y también sangrarán
En un solo dolor.
Aceptad ¡oh! hermanos
Mi fervoroso amor.
Señor yo ya me acerco
Anegada en el éxtasis
De Tu infinito amor.
Ofrenda más sublime
Que yo pueda ofrecer.
Aceptadla hermanos
En gracia del Señor!
DESTINO
Al Dr. L. V. López