Con febril inconsciencia y con ansias medrosas:
Son máscara de seres, carcoma de las cosas.

Porque su voz es débil y lo que dicen mienten,
Afirman lo que ignoran y niegan lo que sienten.

¡Oh! siglos de mi siglo, ¡oh! vidas de mi vida,
En pleno desvario la lascivia vivida.

Hermanos de mis venas emana vuestra esencia,
Y por mis venas corre sangre de vuestra herencia.

Vuestro menor pecado va sangrando una herida;
El oprobio es vuestro y mía es vuestra vida.

Hermanos somos todos. ¿Por qué sois tan crueles
Y proseguís la marcha por encurvados rieles?

Hermanos en la vida, hermanos en la muerte,
Humanas criaturas, ¿cual será vuestra suerte?

¿Acaso os olvidasteis de aquel buen Nazareno,
Que con su holocausto os aproximó a su seno?

¿Acaso os olvidasteis cuando partió su entraña
Para injertar la vuestra? y que si tal hazaña.

Alejóle del Hombre, el Padre lo asilaba,
Mientras él desde entonces por vosotros oraba,