LA VISITACIÓN
EN el silencio de la negra noche,
Ahito el corazón se alza mi voz.
Ya puso el tiempo su inefable broche
Al día, y de uno nuevo se va en pos.
El tiempo sin cesar traerá otro día,
Y otra noche a mi ansioso corazón,
Que a esta hora del mundo se deslía,
Y sublime va alzando su canción!
El hombre con su afán dará a esta hora,
Insaciable, la sed de su pasión.
El mal del hombre es grande y lo devora,
¡Oh carcajada cruel de su extorsión!
Porque él ignora que una gran herida
Va carcomiendo ya la Humanidad,
Por la gota de amor mal recogida,
Por un grano de fe en la Eternidad!
Se acerca ya la noche; en su regazo
Me acurruco y el alma en oración
Va desplegando un inefable lazo,
Confundo al mundo entero en un abrazo,
Y el Señor me hace su visitación!
¿COMO?
Para Enriqueta L. Lucero