Juan.—¡Ea! Cuando ustedes quieran.
Carmen.—¡Jesús! (Al verle los pantalones.)
Luisa (Idem).—¡Já, já! ¡Qué facha!
Paula.—Pero ¿qué es eso?
Juan.—¡María Santísima! (Mirándose.) 5
Paula.—¡Si me lo estaba temiendo!
Juan.—Pero ¿qué les ha pasado á estos pantalones?
¡Si yo no los corté más que cuatro dedos!
Luisa.—¡Ah! ¿Tú también?
Juan.—Sí. 10
Carmen.—Y yo.
Juan.—¿Eh?
Paula.—Y yo, mameluco, y yo.
Juan.—¡Demonio!
Paula.—¿Á quién se le ocurre encargar á las tres 15
que te cortemos
los pantalones?
Juan.—¡Ay, ay, ay! ¡Una vez que han querido
ustedes complacerme, se han lucido! Prefiero que continúen
negándose á todo.
Carmen.—¡Por torpe! 20
Juan.—¡Un pantalón nuevo!
Luisa.—¿Y cómo vas á venir así?
Juan.—¡Yo qué he de ir!
Paula.—¿Cómo que no? Sácale unas medias mías,
y va de calzón corto. 25
Juan.—¡Señora!
Paula.—¿Qué tememos?
Carmen.—Tiene razón mamá; si ahora es moda.
Juan.—Basta, señoras, basta. Si están cortos,
no implica eso para que yo les sepa llevar una vez siquiera
é impida que en mi casa mande nadie más que yo, ni se 5
me ponga en ridículo, ni se me...
Paula.—¡Cómo! ¿Tú te atreves?
Juan.—Sí, señora; me atrevo á todo.
Paula.—¡Ay! ¡Ay! ¡Agua! ¡Agua!
Luisa.—¡Mamá! ¡Mamá! 10
Paula.—¡Asesino!
Carmen.—¡Infame!
Juan.—(¡Adiós! ¡Metí la pata con calzón corto y
todo!)
Paula.—Pero no; sé cuál es tu intento: dejarnos sin 15
ir al baile, y no lo conseguirás. Vamos nosotras, vamos
nosotras.
Carmen.—Pero, mamá.
Paula.—Vamos, vamos.
Juan.—(Me alegro.) 20
Paula.—Y usted viene por nosotras después.
Juan.—Sí, vestido de lacayo.
Paula.—Vamos, vamos.

ESCENA ÚLTIMA

dichos y felipe

Felipe.—Deténganse ustedes.
Juan.—¿Eh? 25
Paula.—¿Qué pasa?
Felipe.—Nada; que me han hecho ustedes poner el
frac otra vez; y ya no era necesario.
Paula.—Pero, ¿qué ocurre?
Felipe.—Que los de González acaban de recibir la
noticia de la muerte de un pariente, y se ha suspendido 5
la reunión hasta nuevo aviso.
Luisa.—¡Qué fastidio!
Juan.—(¡Me alegro!)
Carmen.—¡Qué chasco!
Paula.—¡Pariente... pariente! Eso es que los 10
muy trapisondistas quieren darse tono sin gastar un
cuarto de esos que han hecho no se sabe cómo. Si yo
lo temía.
Juan.—¡Pero señora, por Dios!
Paula.—¡Vaya usted enhoramala, mamarracho! 15
Felipe (Mirándole los pantalones).—¡Calle! ¿Está
usted de manga corta?
Juan.—Para lo que me sirven... (Á Felipe.)

No se haga usted ilusiones.
Si insiste usted en casarse, 20
no hay más medio que entregarse
y abdicar los pantalones.
(Al público.)
Y si este cuento en acción
á ustedes no desagrada, 25
concedan una palmada
antes que caiga el telón.


NOTES

The large, heavy figures indicate pages; the light figures, lines.