—Un medio, una ocasion... es mas facil decirlo que...

—No importa. Una ocasion.

—Y que Hernan Perez...

—Sí: una vez impuesto Hernan Perez, su ruina es cierta; el escudero es osado, pundonoroso, valiente...

—¡Ah! pero me haceis recordar... si ha de envolver su desgracia la de mi escudero... mirad que me ha prestado servicios...

—Tranquilizaos, ilustre conde. ¿Qué mal le podrá avenir? ¿haber de encerrar á su muger en una reclusion para toda su vida? Supongo que sabeis que un esposo de tres años no se morirá de tristeza por tan terrible golpe... Vos erais tambien esposo y...

—Abrahem, Abrahem, ya os he dicho que no consiento alusiones en esa materia: dejadme tiempo á lo menos para reconciliarme conmigo mismo.

—Señor...

—En buen hora, concluyamos en ese asunto; pues vos me respondeis de mi inocencia y de la vida de mi escudero, de consuno buscaremos un medio para reunirlos, y acaso la Vírgen Santísima de Atocha, de quien soy devoto, nos le proporcione presto. Si lo consigo, ofrezco edificarle un santuario en la mejor villa del maestrazgo...

—Besad este escapulario, señor, que representa su efigie, dijo entonces el redomado físico, alargando el que del cuello traía pendiente, y ella y su Hijo nos ayuden.