Don Luis de Guzman, restablecido de sus heridas, fue elegido maestre de Calatrava por el capítulo de la orden.
Nadie entre tanto habia visto á Elvira desde el momento en que empezó el combate y la confusion. Buscósela de orden de la condesa muchos dias, porque el rencoroso Fernan habia jurado no volver á recordar nunca su nombre; fue imposible, empero, dar jamas con ella; tanto, que el fiel pagecillo, desesperado de la pérdida de su hermosa prima, no pudo resistir á su dolor, y tomó de alli á poco el hábito en una orden religiosa.
Es fama únicamente que durante el combate se vió en diversos puntos de la muralla, sin temor alguno ni á las armas, ni á los combatientes, ni á las llamas, que consumieron aquella noche el castillo sin saberse quien las hubiese prendido, una muger desmelenada, agitando con ademan frenético una antorcha en medio de las tinieblas, y gritando con feroz espresion ¡es tarde! ¡es tarde! lema antiguo del fatal castillo.
No faltó en la comarca quien creyó que solo podia ser la mora encantada la que parecia triunfar con bárbaro regocijo de la destruccion de su antigua cárcel, repitiendo el fatídico ¡es tarde!