—La época, el calzón ajustado, pie y brazo acuchillados.
—Es que no tengo.
—Sí, tienes—dice un compañero,—el calzón que te sirvió para Dido.
—Ya; pero eso debe ser otra época.
—No importa: le pones cuatro lazos y es eso.
—Yo saco peluca rubia—dice el gracioso.
—¿Por qué rubia?
—No tengo más que rubias; todas las hacen rubias.
—Bien; así como así la escena es en Francia.
—¡Ah, entonces!... los franceses son rubios.