—Lo que ois; sólo que yo no lo entiendo, cuando oigo decir que Macías está así porque quiere bien. Yo os quiero bien; no os podrá querer él más, y sin embargo vame bien de salud. Á pesar de eso todos dicen que está enamorado.
—¿Lo dicen todos? ¡Imprudente!
—Un caballero tan aventajado, tan...
—Jaime, te he prohibido que me hables de él: ¡por piedad!
—Bien, prima, bien: no os aflijáis. En confianza... añadió sonriéndose, es lo último que voy á decir... no tengáis cuidado... en confianza, se me figura que no estáis vos mejor que él...
Elvira se cubrió el rostro con su pañuelo y apretó involuntariamente la mano del pajecillo, que continuó...
—Yo os aseguro que si le vierais... y le hablarais...
—Jaime, dijo volviendo en sí Elvira y levantándose, nunca, ni verle, ni hablarle... ni hablarme nada de él; lo he dicho ya.
—¿Tan delincuente puede ser? Porque os ama...
—Porque es mi voluntad, paje. Callad.