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AÑO PRIMERO DE LA CRISTIANDAD
NOS fray Pedro Jiménez Vaca.=Concedo libre y seguro pasaporte á don Juan Fernández, de profesión católico, apostólico y romano, que pasa á la villa revolucionaria de Madrid á diligencias propias: deja asegurada su conducta de catolicismo.
—Yo, además, que soy padre intendente, habilitado por la Junta suprema de Vitoria, en nombre de su majestad el emperador Carlos V, y el padre administrador de correos que está ahí aguardando el correo de Madrid, para despacharlo á su modo, y el padre capitán del resguardo, y el padre gobierno que está allí durmiendo en aquel rincón, por quitarnos de quebraderos de cabeza con la Francia, quedamos fiadores de la conducta de catolicismo de ustedes; y como no somos capaces de robar á nadie, tome usted, señor Fernández, sus tres mil reales en esas doce onzas de oro, que es la cuenta cabal: y se las dió el padre efectivamente.
Tomó Fernández las doce onzas, y no extrañó que en un país donde cada 1833 años no hacen más que uno, doce onzas hagan tres mil reales.
Dicho esto, y hecha la despedida del padre prior, y del desgobernador gobierno que dormía, llegó la mala de Francia, y en expurgar la pública correspondencia, y en hacernos el favor de leer por nosotros nuestras cartas, quedaba aquella nación poderosa y monástica ocupada á la salida de entrambos viajeros, que hacia Madrid se venían, no acabando de comprender si estaban real y efectivamente en este mundo, ó si habían muerto en la última posada sin haberlo echado de ver; que así lo contaron en llegando á la revolucionaria villa de Madrid, añadiendo que por allí nadie pasa sin hablar al portero.
LA PLANTA NUEVA
Ó EL FACCIOSO
HISTORIA NATURAL
Razón han tenido los que han atribuido al clima influencia directa en las acciones de los hombres; duros guerreros ha producido siempre el norte, tiernos amadores el mediodía, hombres crueles, fanáticos y holgazanes el Asia, héroes la Grecia, esclavos el África: seres alegres é imaginativos el risueño cielo de Francia, meditabundos aburridos el nebuloso Albión. Cada país tiene sus producciones particulares: he aquí por qué son famosos los melocotones de Aragón, la fresa de Aranjuez, los pimientos de Valencia y los facciosos de Roa y de Vizcaya.
Verdad es que hay en España muchos terrenos que producen ricos facciosos con maravillosa fecundidad; país hay que da en un solo año dos ó tres cosechas; puntos conocemos donde basta dar una patada en el suelo, y á un volver de cabeza nace un faccioso. Nada debe admirar por otra parte esta rara fertilidad, si se tiene presente que el faccioso es fruto que se cría sin cultivo, que nace solo y silvestre entre los matorrales, y que así se aclimata en los llanos como en los altos: que se transplanta con facilidad y que es tanto más robusto y rozagante cuanto más lejos está de población: esto no es decir que no sea también en ocasiones planta doméstica: en muchas casas los hemos visto y los vemos diariamente, como los tiestos, en los balcones, y aun sirven de dar olor fuerte y cabezudo en cafés y paseos; el hecho es que en todas partes se crían; sólo el orden y el esmero perjudican mucho á la cría del faccioso, y la limpieza, y el olor de la pólvora sobre todo, le matan: el faccioso participa de las propiedades de muchas plantas; huye, por ejemplo, como la sensitiva al irle á echar mano; se encierra y esconde como la capuchina á la luz del sol, y se desparrama de noche; carcome y destruye como la ingrata hiedra el árbol á que se arrima, tiende sus brazos como toda planta parásita para buscar puntos de apoyo; gústanle sobre todo las tapias de los conventos, y se mantiene, como esos frutos, de lo que coge á los demás; produce lluvia de sangre como el polvo germinante de muchas plantas, cuando lo mezclan las auras á una leve lluvia de otoño; tiene el olor de la asafétida, y es vano como la caña; nace como el cedro en la tempestad, y suele criarse escondido en la tierra como la patata; pelecha en las ruinas como el jaramago; pica como la cebolla, y tiene más dientes que el ajo, pero sin tener cabeza; cría, en fin, mucho pelo como el coco, cuyas veces hace en ocasiones.