La cuestión es saber si la publicación gratuita de un libro perjudica o no las ventas de su versión impresa. La NAP es la primera editorial en tomar semejante riesgo, ya en 1994, y acaba ganando la apuesta.

"A primera vista, eso no parece lógico", escribe Beth Berselli, una periodista del Washington Post, en un artículo de noviembre de 1997. "Una editorial de Washington, la National Academy Press (NAP), publicó en el internet 700 títulos de su catálogo actual, permitiendo así a cualquier persona leer gratuitamente sus libros, y vio sus ventas aumentar en un 17% el año siguiente. ¿Quién dijo que ya nadie compraría la vaca si la leche se distribuía gratuitamente?"

La NAP es una editorial universitaria que publica unos 200 libros al año, esencialmente libros científicos y técnicos, y manuales de medicina. En 1994, la NAP decide poner en acceso libre en la web el texto integral de cientos de libros, con el acuerdo de sus autores, para que los lectores los puedan hojear en pantalla, igual que lo harían en una librería.

Los autores de los mismos piden que sus libros aparezcan en el sitio web, para dar a conocerlos, lo que provoca un aumento en las ventas de los mismos libros impresos. Para la editorial, el internet es un nuevo instrumento de marketing para hacer frente a las 50.000 obras publicadas cada año en los Estados Unidos. Se concede un descuento del 20% sobre cualquier pedido hecho en línea. La presencia de estos libros en la web provoca también un aumento de las ventas telefónicas. En 1998, el sitio web de la NAP ofrece unos mil títulos en versión integral.

# La MIT Press sigue este camino

La solución por la que optó la NAP también es adoptada a partir de 1995 por la MIT Press. En estas fechas, la MIT Press publica unos 200 libros al año y 40 periódicos, sobre ciencia y tecnología, ciencias sociales, economía, ciencia cognitiva y sobre informática. Muchos libros están en acceso libre en el sitio web, como “compromiso a largo plazo para el uso eficaz y creativo de las nuevas tecnologías”. En poco tiempo se duplican las ventas de los títulos disponibles en versión integral en la web.

Las demás editoriales aclaman estas iniciativas, aunque sin embargo siguen dudando en lanzarse también a la aventura por tres motivos: los gastos excesivos generados por la puesta en línea de miles de páginas, los problemas de derechos de autor, y el miedo a una "competencia" entre libros digitales gratis y libros impresos de pago, que juzgan perjudicial para las ventas, aún si las experiencias de la NAP y de la MIT Press demuestran lo contrario.

1995 > LA PRENSA IMPRESA EN LÍNEA

[Resumen] El paso, desde 1995, de la prensa impresa a la prensa en línea prefigura el paso del libro impreso al libro digital en los años siguientes; de ahí el interés de este capítulo. A principios de los años 1990, se pueden consultar las primeras ediciones electrónicas de diarios a través de servicios comerciales como America Online (AOL) o CompuServe. Tras el lanzamiento del primer navegador a finales de 1993 y al rápido crecimiento de la web que resulta de esto, los órganos de prensa impresa empiezan a crear sus propios sitios web en 1995, por ejemplo el Wall Street Journal, el New York Times o el Washington Post, que proponen en su sitio las noticias del día y numerosos artículos archivados. En el Reino Unido, el Times y el Sunday Times deciden crear un sitio web común llamado Times Online, el que ofrece incluso la posibilidad de generar una edición personalizada. El diario El País se pone en línea en España, así como los diarios Le Monde y Libération o el semanario Le Monde diplomatique en Francia, y los semanales Focus y Der Spiegel en Alemania.

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