Quizás la solución consista en utilizar a gran escala programas de traducción automática, si hemos de creer las promesas de mejora anunciadas de aquí a unos años. De momento la calidad de la traducción automática no se puede equiparar con la del trabajo de los profesionales de la traducción. Es preferible recurrir a éstos cuando uno dispone del tiempo y del dinero suficientes. ¿Pero quién tendrá bastante dinero como para mandar traducir cientos, si no miles de páginas web y, por si fuera poco, a varios idiomas? Luego los softwares de traducción resultan prácticos cuando se trata de obtener un resultado inmediato y a coste reducido - o incluso gratuitamente - aunque éste diste mucho de estar perfecto. Desde 1998, algunos softwares están en acceso libre en la web – como por ejemplo los de Systran, de Alis technologies o de Google – y permiten traducir en unos segundos una página web o un texto corto, con varias combinaciones lingüísticas posibles.

El objetivo de un software de traducción es analizar el texto en la lengua de salida (texto origen) y generar automáticamente el texto correspondiente en la lengua de llegada (texto meta), aplicando reglas precisas para la transferencia de la estructura gramatical. Como lo explica la Asociación europea de traducción automática (EAMT: European Association for Machine Translation) en su sitio web, "existen hoy en día unos cuantos sistemas que producen resultados cuya calidad – aunque no sea perfecta – es suficiente para ser útil en ciertas aplicaciones específicas, en general en el campo de la documentación técnica. Además los softwares de traducción, destinados esencialmente a ayudar al traductor humano a generar traducciones, gozan de una creciente popularidad entre los organismos de traducción profesionales."

La tarea es inmensa, como lo subraya en febrero 2001 Pierre-Noël Favennec, experto en la dirección científica de France Télécom R&D: "La investigación sobre la traducción automática debería permitir una traducción automática a los idiomas deseados, pero ofreciendo aplicaciones para cada lengua y no sólo las lenguas dominantes (ej.: difusión de documentos en japonés, si el emisor es de lengua japonesa, y lectura en bretón, si el receptor es de lengua bretona). Así pues queda mucho por hacer en el campo de la traducción automática y escrita de todas las lenguas."

2001: COPYRIGHT, COPYLEFT Y CREATIVE COMMONS

= [Resumen]

Lanzada en 2001 por iniciativa de Lawrence Lessig, profesor de derecho en la Stanford Law School (California), la licencia Creative Commons se propone favorecer la difusión de obras digitales protegiendo los derechos de autor. El organismo del mismo nombre propone licencias típicas, es decir contratos flexibles de derechos de autor compatibles con una difusión en el internet. De redacción sencilla, esas autorizaciones no exclusivas permiten a los titulares de derechos autorizar al público a utilizar sus creaciones y conservar al mismo tiempo la posibilidad de limitar las explotaciones comerciales y obras derivadas. El autor puede por ejemplo decidir autorizar o no la reproducción y la redifusión de sus obras. Estos contratos pueden ser utilizados para todo tipo de creación: texto, película, foto, música, sitio web, etc.

= Derecho de autor e internet

Ya existía un debate encarnizado en torno a los derechos de autor en el internet a finales de los años 90, pero Philippe Loubière, traductor literario y dramático, pone de realce los problemas centrales del debate. Escribe en marzo de 2001: "Me parece que en el fondo este debate es bastante parecido al debate propio de todos los demás campos en los que se ejerce – o debería ejercerse – el derecho de autor. Casi en cualquier caso el productor está en una posición de fuerza con respecto al autor. Las versiones pirateadas, e incluso la simple difusión libre, en realidad no representan un peligro directo más que para los productores. Si los autores también sienten el peso de la amenaza, sólo es de rebote. Quizás sea posible legislar sobre ese tema, al menos en Francia donde las corporaciones que se reivindican de la excepción cultural son activas y siguen resistiendo un poco a los Estadounidenses, pero el daño es más profundo. Efectivamente, tanto en Francia como en otros países, los autores siempre han sido los últimos en ser pagados y los peores pagados. Desde la aparición del internet, lo único que se puede observar es que siguen siendo los últimos en ser pagados y los peores pagados. Me parece necesario encontrar primero una solución para que se respeten los derechos de autor en general, y no sólo en el internet. Por ejemplo en el marco general del mundo editorial o de las artes escénicas franceses, las sociedades de autores – Sociedad de autores y compositores dramáticos (SACD: Société des auteurs et compositeurs dramatiques), Sociedad de literatos (SGDL: Société des gens de lettres), Sociedad de autores, compositores y editores de música (SACEM: Société des auteurs, compositeurs et éditeurs de musique), etc. – son impotentes ante cualquier situación que salga de la rutina o del estrellato, y tampoco saben qué hacer cuando los productores abusan de su posición de fuerza, o meramente no pagan a los autores, cosa que ocurre muy a menudo."

Para mucha gente, la web es antes de todo un espacio público basado en el intercambio. Alain Bron, consultor en sistemas de información y escritor, escribe en noviembre de 1999: "Hoy considero el internet como un dominio público. Eso significa que la noción de derecho de autor desaparece de facto: cualquier persona puede reproducir lo que pertenece a otra. La creación se expone por lo tanto a ser copiada de inmediato si el copyright no se presenta bajo una forma reconocible y si se exponen las obras ante el público sin formalidades de ingreso."

Jacques Gauchey, periodista y especialista de las tecnologías de la información, expresa una opinión distinta. "El derecho de autor en su contexto tradicional ya no existe, escribe en julio de 1999. Los autores necesitan adaptarse a un nuevo paradigma, el de la libertad total del flujo de información. El contenido original es como una huella digital: no se puede copiar. Sobrevivirá, luego prosperará."