En 2002, el MIT (Massachusetts Institute of Technology) decide publicar en línea el contenido de sus clases, con acceso libre y gratuito, privilegiando así la difusión libre del saber. La versión piloto del MIT OpenCourseWare se puso en línea en septiembre de 2002 ofreciendo libre acceso al material de estudio de 32 cursos representativos de las cinco escuelas del MIT. El material de estudio se compone de textos de conferencias, trabajos prácticos, ejercicios con las soluciones correspondientes, bibliografías, documentos audio y videos, etc. Al mismo tiempo, la Public Library of Science implementa revistas científicas de alto nivel en línea. En lo que a las enciclopedias se refiere, Wikipedia abre el paso en 2001, lanzando una enciclopedia escrita colectivamente y cuyo contenido puede ser reutilizado libremente. Wikipedia es redactada por miles de voluntarios, con posibilidad para cada contribuidor de corregir y completar los artículos, tanto los suyos propios como los de otros contribuidores. Luego siguen otras enciclopedias como Citizendium y la Encyclopedia of Life.

= Hacia un saber digital

Vinton Cerf explica en el sitio de la Internet Society (ISOC), fundada a iniciativa suya en 1992 para promover el desarrollo del internet: "La red permite dos cosas (…): como los libros, permite acumular conocimientos. Pero sobre todo presenta este conocimiento bajo una forma que lo relaciona con otra información. Mientras que en un libro la información queda aislada."

Además la información contenida en los libros sigue siendo la misma siempre, al menos durante determinado periodo de tiempo, mientras que el internet privilegia la información más reciente y constantemente actualizada.

Con ocasión de una conferencia organizada por la Federación internacional del tratamiento de la información (IFIP: International Federation of Information Processing) en septiembre de 1996, Dale Spender, profesora y investigatora, intenta destacar los cambios fundamentales aportados por el internet en la adquisición del saber y los métodos de enseñanza. He aquí un resumen de su argumentación en dos párrafos.

Durante los quinientos últimos años, la enseñanza se basaba principalmente en la información contenida en los libros. Ahora bien las costumbres vinculadas con el documento impreso no se pueden transferir al mundo digital. La enseñanza online ofrece posibilidades tan novedosas que ya casi no es posible efectuar las distinciones tradicionales entre docente y alumno. El paso de la cultura impresa a la cultura digital exige reconsiderar enteramente el proceso de enseñanza, ya que ahora tenemos la oportunidad sin precedente de poder influir sobre el tipo de enseñanza que deseamos.

Con la cultura impresa, la información contenida en los libros seguía siendo la misma durante bastante tiempo, lo que nos ha incitado a pensar que la información era estable. La misma naturaleza de lo impreso está vinculada con la noción de verdad, que también es estable. Esta estabilidad y el orden que engendra ha sido uno de los fundamentos de la edad industrial y de la revolución científica. Las nociones de verdad, de leyes, de objetividad y de pruebas han sido los elementos de referencia de nuestras creencias y de nuestras culturas. Pero la revolución digital lo cambia todo. De repente la información en línea suplanta la información impresa para convertirse en la más fiable y la más útil, y el usuario está dispuesto a pagarla en consecuencia. Es esta transformación radical en la naturaleza de la información la que debe estar en el centro del debate sobre los métodos de enseñanza.

Así lo demuestra la experiencia de Russon Wooldridge, profesor en el departamento de estudios franceses de la Universidad de Toronto (Canadá), quien relata en febrero de 2001: “Todo mi método de enseñanza aprovecha a lo máximo los recursos del internet (la web y el correo electrónico): los dos lugares comunes son el aula de clase y el sitio web del curso, en el cual coloco todo el material didáctico. Pongo a disposición en la web todos los datos de mi labor de investigación de los últimos veinte años (reedición de libros, artículos, texto integral de diccionarios antiguos en bases de datos interactivas, de tratados del siglo 16, etc.). Publico actas de coloquios, edito un periódico, colaboro con colegas franceses, poniendo en línea en Toronto lo que ellos no pueden publicar en línea en su país. En mayo de 2000 organicé en Toronto un coloquio internacional sobre 'Los estudios franceses valorizados por las nuevas tecnologías' (Les études françaises valorisées par les nouvelles technologies). (…)

Me doy cuenta de que sin el internet mis actividades serían mucho más limitadas, o al menos serían muy diferentes de lo que son en la actualidad. Luego no me imagino el futuro sin el internet. Pero es esencial que aquéllos que creen en la libre difusión del conocimiento cuiden de que el saber no se deje dominar por los intereses comerciales, que buscan sobre todo venderlo. Lo que está ocurriendo en Francia en el mundo de la edición de libros, donde las librerías ya casi no ofrecen más que manuales escolares o libros para preparar oposiciones (como ocurrió por ejemplo con la lingüística), debe evitarse en la web. Si uno anda buscando el saber desinteresado, no acudirá a sitios web como amazon.com. En mi sitio web, me niego a aceptar cualquier tipo de sponsor."

= Algunos proyectos pilotos