[36] Sebastian de Gaboto era tambien piloto: pidió la conquista, diósela el Emperador nuestro Señor, fué al Rio de la Plata, subió 80 leguas por arriba Buenos Aires, y edificó una fortaleza, cuyas tapias estan hoy en pié.

[37] El rio Argentino, ó Rio de la Plata es llamado por los indios Paraná, que quiere decir "mar" por su grandeza. Corre del norte al sur, aunque hace muchas vueltas: cuando entra en la mar, entra al este, por manera que el viento sur es sobre la tierra de Buenos Aires y el norte sobre la banda del Brasil, aunque despues dá vuelta la corriente al norte. Tiene velocísimas corrientes, pero reina allí el sur bravamente, y donde es su vuelta corre el navio, como dice la octava, placidamente. Tiene este rio mas de 30 leguas de boca, porque la punta de Santa Maria, que es la de la banda del Brasil, está en 34 grados y medio, y la de Buenos Aires está en 34; y aunque los grados de norte á sur son de 17 leguas y media, y se vendria á sumar por esta razon mas cantidad de agua, no se le echa á la boca del rio mas de 35, porque las dos puntas salen muy á la mar. Son estas dos costas peligrosas, por ser la una muy baja, y la otra muy combatida del viento sur, y ambas sugetas á los enemigos indios belicosos, y por esto habla de futuros casos portentosos. Por la mayor parte los navios que se han perdido, han sido de la banda del Brasil, que es donde llamamos San Gabriel, así de cristianos como de ingleses, y todos han sido acabados por los indios.

[38] Hay en este parage, que dista 80 leguas de la mar, aunque menos del agua salada, 7 islas despobladas, pero muy hermosas de palmas y laureles: tienen pesquería y puertos fondables. Hasta estas islas hay mucho fondo, aunque hay dos ó tres bajios, como es un arecife arriba de la isla de Maldonado, donde se perdió el navío de Dos, y otro frontero la isla de Juan de Ortiz, donde se perdió Guitian con mas de 40,000 pesos de plata. Pero desde estas islas adelante el rio está lleno de bajios. Por aquí tiene 9 leguas de ancho, y estas islas de San Gabriel estan apartadas de tierra, de la banda del Brasil, legua y media: casi todas estan á 8 leguas de Buenos Aires. Suelen verse de Buenos Aires en las tardes, cuando hace el dia sereno.

[39] La isla de Martin Garcia tiene de longitud legua y media, y de latitud media legua. Es muy poblada de arboleda, y tiene en él mucha tierra buena para sembrar. Aquí estuvo la gente de D. Pedro poblada, y despues la de D. Juan Ortiz de Zarate. Aquí llegó Eduardo Fontanes, ingles, año 1582, estando yo en Lima en concilio, y habia dos años que habiamos poblado á Buenos Aires, donde sí llegára hubiera hecho mucho daño.

[40] El rio Hum, que quiere decir río Negro, porque su agua es negra, por atravesar lagunas y pantanos de tierra negra. Corre muy manso, y es muy fondable: tiene gran número de peces, los mas de ellos gambaros. En este río es cosa muy cierta que hay peces que tienen figura humana en alguna manera, porque si fuese en todo serian hombres y no peces, y por eso dice la octava pescados semejantes.

[41] La yerba viva llamada caycobé, ca significa yerba, ycobé, que vive.

[42] Es la bolsa á la manera de unos sacos con puerta, que usaban antiguamente los labradores.

[43] El tigre es canino: movido pues el Yumirí, por instinto natural, en viendo venir al tigre, abrázase con él, y déjase caer en tierra; y teniendole apretado por mucho tiempo, desmaya el tigre de hambre y muere.

[44] La culebra llamada Curiyú es de doce varas de largo, y del grosor de un buey. Tiene en la cola una navaja de hueso, que abre por el seceso á los animales que coge, por fuertes que sean, y se los traga, chupándolos enteros: hánse hallado en su vientre artes enteras venados grandes cargados de huesos. Por instinto natural vá á lugares húmedos, y échase de barriga, y pudriendose su cuero, salen los huesos que ha tragado, y así descargada, vá entre unas yerbas, donde refregándose sana, y se cierra la abertura.

[45] Acai en lengua Guaraní suena tanto como en lengua castellana: Valgame Dios y que maravilla es esta; y así llaman como con espanto á la laguna, por oir aquel estruendo y alarido Acai: de á donde dijo un poeta, hablando del misterio de la Encarnacion, "Acai, que me espanta tan grande secreto."