Arrostró toda suerte de penalidades, fué herido en una pierna y en la cara en uno de los encuentros, se vió perseguido como una fiera por selvas, desiertos y pantanos, y al fin se rindió al general hondureño don Mariano Álvarez, que le hizo fusilar á principios de septiembre.
Así terminó su vida el filibustero Walker.
Este hombre sin creencias se había convertido antes al catolicismo, creyendo que de este modo le sería más fácil obtener la elección de presidente en una república centroamericana.
FRANCIA
El célebre dictador del Paraguay José Gaspar de Francia es uno de los tipos más notables que ha presentado América. Su figura es una de las más siniestras; pero bajo cierto aspecto ha sido poco estudiada. No somos los llamados á hacer ese estudio histórico-crítico que se echa de menos sobre el doctor Francia, pues semejante tarea nos haría rebasar los límites que aquí nos hemos trazado. Sólo diremos que, sean cualesquiera los juicios que en adelante se emitan acerca de tan singularísimo hombre, éste no se rehabilitará ni dejará de tener una página sombría en la historia americana.
Como dice un escritor, «la figura sangrienta de este personaje aparece ennegrecida por hechos de crueldad semejantes á los de Tiberio». Su dictadura sólo acabó con su vida, pues gobernó hasta su muerte la República del Paraguay en la que fué un verdadero monarca, un rey absoluto, indiscutible, punto menos que sagrado. Educado el pueblo paraguayo por misioneros jesuítas, se hallaba en tal situación de inferioridad y atraso que la dictadura podía ser necesaria á raíz de la independencia; pero una dictadura moderada, benevolente, civilizadora, ejercida con ilustración y con templanza, no con sanguinario despotismo como el que hizo de Francia un esbirro y un inquisidor, un tirano y un verdugo.
¿Qué beneficios produjo su larga y terrible dictadura?
La de convertir al Paraguay en un silencioso cementerio y en un borrón para la América libre. Á la muerte de Francia, la República no había dado un paso por la vía del progreso; y el valiente pueblo paraguayo, desangrado, fanatizado, anémico, envilecido, ni tenía conciencia de su ser ni aspiraciones á mejor destino, carecía de fuerza y de influencia, no poseía, más bienestar que el del orden... ¡el orden y la paz de los sepulcros!