¡Cruel gemido que cruza las edades
Y hasta la nuestra alcanza!
Bajo del casco y el arnés resuena
El martillo sajón,
Y por los bosques címbricos escucho
Del normando la voz;
Y aun más estrepitoso, destacándose
Del inmenso clamor,
De lejanos desiertos en el fondo
Al tártaro feroz.