Halla al audaz caminante

Que con sus crispados dedos

Tiene la bandera asida;

La bandera aun dice: ¡Excélsior!

Helado, inmóvil, sin vida,

Pero siempre noble y bello,

Yace el animoso joven;

Y del alto firmamento

Desciende una voz divina

¡Excélsior! clamando ¡Excélsior!