Terminada su misión hizo un viaje de recreo alrededor del mundo, recibiendo muchas demostraciones de admiración y simpatía en los países que visitó, especialmente en Europa y en Australia.

Á su vuelta á los Estados Unidos fué víctima de un desastre financiero que le dejó arruinado. Pero pobre y enfermo supo crear una fortuna para su esposa y sus hijos, escribiendo sus Memorias. Las Memorias del general Grant, publicadas al otro día de su muerte, se han vendido en América y en Inglaterra en cantidad suficiente para hacer la fortuna de los herederos después de haber hecho la del editor.

Ulises Grant murió de un cáncer en 1883.

Sus funerales han sido los más suntuosos de que hay memoria en los Estados Unidos. La nación entera se ha asociado al duelo de la familia y á las manifestaciones oficiales. Sus antiguos adversarios le dedicaron coronas, como los combatientes de su mismo bando. La raza de color estuvo representada en el entierro, dando testimonio de su gratitud al que rompió con su vencedora espada las cadenas de la esclavitud.

Ulises Grant es algo más que una gloria americana: es una gloria universal. Su nombre unido al de Lincoln sobrevivirá á los tiempos, y á través de mil generaciones llegará á las remotas edades.

Sirva su nombre de ejemplo, así á los militares como á los paisanos. Grant fué soldado leal, servidor fiel de la Democracia y de la Constitución, prefiriendo el título de ciudadano al de dictador ó protector ó rey. Cuando el presidente Lincoln fué villanamente asesinado y estaba perturbada la República, Grant disponía de un formidable ejército, de un prestigio sin igual, de una ocasión propicia para satisfacer sus ambiciones si las hubiera tenido. No tuvo más que la ambición legítima y honrada de entregar su espada vencedora á la nación de quien la había recibido, la de disolver su ejército reduciéndolo á sus proporciones de épocas normales y la de confundirse como todos sus soldados en el seno de la Democracia consagrada á las fecundas labores de la paz, de la libertad y del progreso. Desempeñó las primeras funciones de Estado, en obediencia á la voluntad del Pueblo y en cumplimiento de la Constitución; pero no soñó siquiera en imponerse á la voluntad de la Nación, como lo hubiera hecho cualquier caudillo vulgar.

El invicto Grant es el más perfecto tipo del soldado de la Democracia. Es el soldado pacificador.


ARTURO PRAT