Había realizado grandes cosas con escasos elementos, y bien hubiera podido tener ambiciones personales; mas no las tuvo. Emigró definitivamente á Europa, renunciando para siempre á la vida política, y murió en Francia en 1852.
Desde 1880 reposan sus cenizas en la catedral de Buenos Aires.
IV
La historia de Méjico es abundante en ínclitos varones; pero el que más descuella, el que más ha de crecer con las edades elevándose cada vez á más encumbrada altura es Juárez, ya que fué tal vez el único en su generación que no dudó un instante del porvenir de Méjico. Inquebrantable en su fe, venció y deshizo la coalición europea con su noble y patriótica constancia.
Nació don Benito Juárez en las cercanías de Oajaca en 1809, siendo hijo de padres indios de humilde posición.
Protegido en su niñez por un fraile franciscano, pudo seguir la carrera de Derecho.
No tomó parte en la política hasta 1856, fecha en que fué elegido gobernador de Oajaca.
Desde entonces figuró bastante en las contiendas civiles, pero no con la notoriedad y el lucimiento que le reservaba el porvenir.
En 1861 fué elegido por sus conciudadanos presidente de la República.