Parece mentira que en la más libre de las naciones y en la segunda mitad del siglo XIX, vivieran en la esclavitud cuatro millones de personas.
Lincoln rompió sus cadenas.
Hombre ejemplar en su vida y en su muerte, salvó la Unión americana que atravesó durante su presidencia la crisis más tremenda de su historia.
Lincoln redimió á toda una raza de la más humillante servidumbre, y murió asesinado como suelen morir los redentores.
Había nacido el 12 de febrero de 1809 en una cabaña miserable del Estado de Kentucky. Sus padres, de oficio carboneros ó leñadores, pertenecían á la religión ó secta de los cuákeros.
Como su padre, el joven Abraham fué leñador.
El futuro presidente, el hombre que había nacido para la inmortalidad, manejó el hacha hasta los 21 años sin descuidar por eso la instrucción. Desde niño había aprendido á leer.
Después de haber pasado la primera juventud en Kentucky y en Indiana, á la muerte de sus padres se estableció en las riberas del Misisipí, donde se consagró al cultivo de la tierra.
Más tarde se hizo molinero.
El molino, puesto bajo su dirección, no le pertenecía; era propiedad de un comerciante de Salem.