Murió en el mes de octubre de 1842; pero sus cenizas fueron trasladadas á Santiago de Chile, desde Lima donde reposaban, algunos años después de su fallecimiento.

Más tarde se le ha erigido por sus compatriotas un bello monumento conmemorativo: la estatua ecuestre del héroe de Rancagua.


MÁDISON

En la constelación de hombres ilustres, dignos de Plutarco, que apareció en los Estados Unidos con motivo de la guerra de la independencia; entre los varones más preclaros que contribuyeron á fundar la federación modelo; entre las figuras que honran á América y á la especie humana, se cuenta Mádison, compatriota de Wáshington, pues nació como él en un rincón de Virginia (1751.)

Era Jacobo Mádison de constitución tan débil y enfermiza, que sus padres no pudieron dedicarle como hubieran deseado á las faenas de la agricultura. Le enviaron á un colegio muy acreditado de Nueva Jersey, donde pronto se distinguió por su aplicación y su capacidad. En 1772 se graduó de abogado y regresó á Virginia.

En 1776 fué elegido por sus conciudadanos para formar parte de la Convención de Virginia, y en 1780 fué enviado al Congreso continental siendo en él uno de los más distinguidos diputados.

En todas las legislaturas subsiguientes figuró en el partido democrático y pronunció discursos elocuentes. Se le debe la «Declaración de la libertad religiosa», documento que defendió con singular talento y le valió una inmensa popularidad. Desde aquella fecha no hay religión oficial en los Estados Unidos, siendo allí una realidad la libertad de cultos.

El Estado de Virginia le eligió su representante en la Convención extraordinaria encargada de proponer una Constitución y fundar un gobierno nacional. Hombre de opiniones avanzadas, á Mádison se debe en gran parte el espíritu eminentemente democrático que informa algunos artículos de aquel Código inmortal. Á él se deben también las detalladas reseñas de las sesiones de aquella asamblea, trabajo acabadísimo que el Congreso de la Unión compró después de su muerte por 30,000 duros.