Nacen del sol á la sonrisa y crecen,
Y al soplo de las brisas del Océano
Bajo un cielo purísimo se mecen?
Este recuerdo á mi pesar me viene...
Nada, ¡oh Niágara! falta á tu destino
Ni otra corona que el agreste pino
Á tu terrible majestad conviene.
La palma y mirto y delicadas rosas,
Muelle placer inspiran y ocio blando
En frívolo jardín; á tí la suerte