Guardó más digno objeto, más sublime.
El alma libre, generosa y fuerte,
Viene, le ve, se asombra
Y al mezquino deleite menosprecia
Y aun se siente elevar cuando te nombra.
¡Omnipotente Dios! En otros climas
Vi monstruos execrables
Blasfemando tu nombre sacrosanto
Sembrar error y fanatismo impío,
Los campos inundar en sangre y llanto,