De hermanos encender la infanda guerra

Y desolar frenéticos la tierra.

Vilos, y el pecho se inflamó á su vista

En grave indignación. Por otra parte

Vi mentidos filósofos que osaban

Escrutar tus misterios, ultrajarte,

Y de impiedad al lamentable abismo

Á los miseros hombres arrastraban.

Por eso siempre te buscó mi mente

En la sublime soledad; ahora