Que del empíreo en el cenit finaba...

En su epístola á Emilia, pensando en la libertad de Cuba, escribe:

Pluguiera al cielo, desdichada Cuba,

Que tu suelo tan sólo produjera

Hierro y soldados... La codicia ibera

No tentáramos, no... ¡patria adorada!

De tus bosques el aura embalsamada

Es al valor y á la virtud funesta.

En su aspiración de independencia, no veía que en su época era Cuba una isla aún despoblada. Por eso escribe:

«Que no en vano entre Cuba y España