Y ya apenas de un carro vacilante

Se oye á distancia el desigual rumor.

Todo se hunde en la sombra: el monte, el valle.

Y la iglesia, y la choza, y la alquería;

Y á los destellos últimos del día

Se orienta en el desierto el viajador.

Naturaleza toda gime; el viento

En la arboleda, el pájaro en el nido,

Y la oveja en su trémulo balido,

Y el arroyuelo en su correr fugaz.