¡Mira! su ruedo de cambiante nácar

El occidente más y más angosta

Y enciende sobre el cerro de la costa

El astro de la tarde su fanal.

Para la pobre cena aderezado

Brilla el albergue rústico, y la tarda

Vuelta del labrador la esposa aguarda

Con su tierna familia en el umbral.

Brota del seno de la azul esfera

Uno tras otro fúlgido diamante;