Como para dormirse, bajo el ala
Esconde su cabeza la avecilla,
Ya la niñez en su oración sencilla
Adormece su mente virginal.
¡Oh dulce devoción, que reza y ríe!
¡De natural piedad primer aviso!
¡Fragancia de la flor del paraíso!
¡Preludio del concierto celestial!
II
Ve á rezar, hija. Y ante todo