Alivia el peso á mi existencia amarga

Y quita de mis hombros esta carga,

Que me agobia, de culpa y de pesar.

Ruega por mí, y alcánzame que vea

En esta noche de pavor, el vuelo

De un ángel compasivo, que del cielo

Traiga á mis ojos la perdida luz.

Y pura finalmente, como el mármol

Que se lava en el templo cada día,

Arda en sagrado fuego el alma mía,