Al caro suelo que le vió nacer.

Y la abejilla en el frondoso valle,

De los nuevos tomillos al aroma;

Y la oración en alas de paloma

Á la morada del Supremo Ser.

Cuando por mi se eleva á Dios tu ruego,

Soy como el fatigado peregrino,

Que su carga á la orilla del camino

Deposita y se sienta á respirar.

Porque de tu plegaria el dulce canto