Les roe inexorable el corazón.

Una plegaria, un solo acento tuyo,

Harán que gocen pasajero alivio,

Y que de luz celeste un rayo tibio,

Logre á su obscura estancia penetrar;

Que el atormentador remordimiento

Una tregua á sus víctimas conceda,

Y del aire, y el agua, y la arboleda,

Oigan el apacible susurrar.

FRAGMENTO DE LA ZONA TÓRRIDA