Con darme esperanzas propincuas de que ha de ser mi esposa.

SOLDADO.

¿Luego no eres de epístola?

SACRISTAN.

Ni aun de completas: motilon soy, y puedo casarme cada y cuando me viniere en voluntad, y presto lo veredes.

SOLDADO.

Ven acá, motilon arrastrado, respóndeme á esto que preguntar te quiero: si esta mochacha ha correspondido tan altamente, lo cual yo no creo, á la miseria de tus dádivas, ¿cómo corresponderá á la grandeza de las mias? Que el otro dia le envié un billete amoroso, escrito, por lo menos, en un revés de un memorial que dí á su Magestad, significándole mis servicios y mis necesidades presentes: que no cae en mengua el soldado que dice que es pobre: el cual memorial salió decretado y remitido al limosnero mayor; y sin atender á que sin duda alguna me podia valer cuatro ó seis reales, con liberalidad increible, y con desenfado notable, escribí en el revés de él, como he dicho, mi billete; y sé que de mis manos pecadoras llegó á las suyas casi santas.

SACRISTAN.

¿Hásle enviado otra cosa?

SOLDADO.