¿Y de qué manera ha correspondido Cristina á la infinidad de tantos servicios como le has hecho?
SOLDADO.
Con no verme, con no hablarme, con maldecirme cuando me encuentra por la calle, con derramar sobre mí las lavazas cuando jabona, y el agua de fregar cuando friega; y esto es cada dia, porque todos los dias estoy en esta calle y á su puerta; porque soy su guarda cuidadosa, soy en fin, el perro del hortelano, etc. Yo no la gozo, ni ha de gozarla ninguno mientras yo viviere: por eso váyase de aquí el señor sota-sacristan, que por haber tenido y tener respeto á las órdenes que tiene, no le tengo ya rompidos los cascos.
SACRISTAN.
Á rompérmelos como están rotos esos vestidos, bien rotos estuvieran.
SOLDADO.
El hábito no hace al monje; y tanta honra tiene un soldado roto por causa de la guerra, como la tiene un colegial con el manto hecho añicos; porque en él se muestra la antigüedad de sus estudios; y váyase, que haré lo que dicho tengo.
SACRISTAN.
¿Es porque me ve sin armas? Pues espérese aquí, señor guarda cuidadosa, y verá quién es Callejas.
SOLDADO.