ZAPATERO.

Cinco escasos.

SOLDADO.

Mas escaso soy yo, chinelas de mis entrañas, pues no tengo seis reales para pagaros. Escuche vuestra merced, señor zapatero, que quiero glosar aquí de repente este verso que me ha salido medido:

Chinela de mis entrañas.

ZAPATERO.

¿Es poeta vuestra merced?

SOLDADO.

Famoso, y agora lo verá, estéme atento.

Chinelas de mis entrañas.