Mirad con qué poca vergüenza lo dice; ¿y háte deshonrado alguno de ellos?
CRISTINA.
Sí señora.
ELLA.
¿Cuál?
CRISTINA.
El sacristan me deshonró el otro dia, cuando fuí al rastro.
ELLA.
¿Cuántas veces os he dicho yo, señor, que no saliese esta muchacha fuera de casa, que ya era grande, y no convenia apartarla de nuestra vista? ¿Qué dirá ahora su padre, que nos la entregó limpia de polvo y de paja? ¿Y dónde te llevó, traidora, para deshonrarte?
CRISTINA.