Á ninguna parte, sino allí en mitad de la calle.
ELLA.
¿Cómo en mitad de la calle?
CRISTINA.
Allí en mitad de la calle de Toledo, á vista de Dios y de todo el mundo, me llamó de sucia, y de deshonesta, de poca vergüenza, y menos miramiento, y otros muchos baldones de este jaez, y todo por estar zeloso de aquel soldado.
AMO.
¿Luego no ha pasado otra cosa entre tí, ni él, sino esa deshonra que en la calle te hizo?
CRISTINA.
No por cierto, porque luego se le pasó la cólera.
ELLA.