Vuestras mercedes, que me han criado, me darán marido como me convenga, aunque todavía quisiera escoger.

SOLDADO.

Niña, échame el ojo, mira mi garbo: soldado soy: castellano pienso ser: brio tengo de corazon: soy el mas galan hombre del mundo; y por el hilo de este vestidillo podrás sacar el ovillo de mi gentileza.

SACRISTAN.

Cristina, yo soy músico, aunque de campanas: para adornar una tumba, y colgar una iglesia para fiestas solenes, ningun sacristan me puede llevar ventaja; y estos oficios bien los puedo ejercitar casado, y ganar de comer como un príncipe.

AMO.

Ahora bien, muchacha, escoge de los dos el que te agrada, que yo gusto de ello, y con esto pondrás paz entre dos tan fuertes competidores.

SOLDADO.

Yo me allano.

SACRISTAN.