Mirad, señores: aunque algunos de los que aquí estais habeis dado algunas causas, que traen aparejada sentencia de divorcio, con todo eso es menester que conste por escrito, y que lo digan testigos; y asi á todos os recibo á prueba: Pero ¿qué es esto? ¿Música y guitarras en mi audiencia? Novedad grande es ésta.
Entran dos músicos.
MÚSICO.
Señor juez: aquellos dos casados tan desavenidos, que vuestra merced concertó, redujo y apaciguó el otro dia, están esperando á vuestra merced con una gran fiesta en su casa; y por nosotros le envian á suplicar sea servido de hallarse en ella, y honrallos.
JUEZ.
Eso haré yo de muy buena gana; y pluguiese á Dios que todos los presentes se apaciguasen como ellos.
PROCURADOR.
De esa manera moriríamos de hambre los escribanos y procuradores de esta audiencia: que no, no, sino todo el mundo ponga demandas de divorcios: que al cabo, al cabo, los mas se quedan como se estaban, y nosotros habemos gozado de el fruto de sus pendencias y necedades.
MÚSICO.
Pues en verdad que desde aquí hemos de ir regocijando la fiesta.