CIRUJANO.

¿Qué mas pruebas, sino que yo no quiero morir con ella, ni ella gusta de vivir conmigo?

JUEZ.

Si eso bastase para descasarse los casados, infinitísimos sacudirian de sus hombros el yugo del matrimonio.

Entra uno vestido de Ganapan, con su caperuza cuarteada.

GANAPAN.

Señor juez: Ganapan soy, no lo niego; pero cristiano viejo, y hombre de bien á las derechas; y si no fuese que alguna vez me tomo del vino, ó él me toma á mí, que es lo mas cierto, ya hubiera sido prioste en la cofradía de los hermanos de la carga[12]; pero dejando esto aparte, porque hay mucho que decir en ello, quiero que sepa el señor juez, que estando una vez muy enfermo de los vaguidos de Baco, prometí de casarme con una mujer errada[13]: volví en mí, sané, y cumplí la promesa, y caséme con una mujer, que saqué de pecado: púsela á ser placera: ha salido tan soberbia, y de tan mala condicion, que nadie llega á su tabla con quien no riña, ora sobre el peso falto, ora sobre que le llegan á la fruta; y á dos por tres les da con una pesa en la cabeza, ó á donde topa, y los deshonra hasta la cuarta generacion, sin tener hora de paz con todas sus vecinas y aparceras; y yo tengo de tener todo el dia la espada mas lista que un sacabuche para defendella; y no ganamos para pagar penas de pesos no maduros, ni de condenaciones de pendencias. Querria, si vuesa merced fuese servido, ó que me apartase de ella, ó por lo menos le mudase la condicion acelerada que tiene, en otra mas reportada y mas blanda; y prométole á vuesa merced de descargalle de balde todo el carbon que comprare este verano, que puedo mucho con los hermanos mercaderes de la costilla[14].

CIRUJANO.

Ya conozco yo la mujer de este buen hombre; y es tan mala como mi Aldonza, que no lo puedo mas encarecer.

JUEZ.