LORENZA.

¿Y quién me asegurará á mí que no se sepa?

HORTIGOSA.

¿Quién? la buena diligencia, la sagacidad, la industria, y sobre todo el buen ánimo y mis trazas.

CRISTINA.

Mire, señora Hortigosa, tráiganosle galan, limpio, desenvuelto, un poco atrevido, y sobre todo mozo.

HORTIGOSA.

Todas esas partes tiene el que he propuesto, y otras dos mas, que es rico y liberal.

LORENZA.

Que no quiero riquezas, señora Hortigosa: que me sobran las joyas, y me ponen en confusion las diferencias de colores de mis muchos vestidos: hasta eso no tengo que desear, que Dios le dé salud á Cañizares, mas vestida me tiene que un palmito, y con mas joyas que la vedriera de un platero rico. No me clavára él las ventanas, cerrára las puertas, visitára á todas horas la casa, desterrára de ella los gatos y los perros, solamente porque tienen nombre de varon: que á trueco de que no hiciera esto, y otras cosas no vistas en materia de recato, yo le perdonára sus dádivas y mercedes.