HORTIGOSA.
Asi es la verdad, Cristina, y á Dios, que en acabando de comer doy la vuelta. Usted esté muy en lo que dejamos concertado, y verá cómo salimos y entramos bien en ello.
CRISTINA.
Señora Hortigosa, hágame merced de traerme á mí un frailecico pequeñito, con quien yo me huelgue.
HORTIGOSA.
Yo se le traeré á la niña pintado.
CRISTINA.
Que no le quiero pintado, sino vivo, vivo, chiquito como unas perlas.
LORENZA.
¿Y si lo ve tio?