¿Tiene zelos, señor compadre?

CAÑIZARES.

Del sol que mira á Lorencita, del aire que le toca, de las faldas que la vapulean.

COMPADRE.

¿Dále ocasion?

CAÑIZARES.

Ni por pienso, ni tiene por qué, ni cómo, ni cuándo, ni á dónde: las ventanas, amen de estar con llave, las guarnecen rejas, y celosías: las puertas jamás se abren: vecina no atraviesa mis umbrales, ni los atravesará mientras Dios me diera vida. Mirad, compadre, no les vienen los malos aires á las mujeres de ir á los jubileos, ni á las procesiones, ni á todos los actos de regocijos públicos: donde ellas se mancan, donde ellas se estropean, y á donde ellas se dañan, es en casa de las vecinas, y de las amigas: mas maldades encubre una mala amiga, que la capa de la noche: mas conciertos se hacen en su casa y mas se concluyen, que en una asamblea.

COMPADRE.

Yo asi lo creo; pero si la señora doña Lorenza no sale de casa, ni nadie entra en la suya, ¿de qué vive descontento mi compadre?

CAÑIZARES.