TORBELLINA.
Téngala, señor Procurador; mire que se ha desmayado.
PROCURADOR.
Ténte, mujer de los diablos: ¿aun no basta tener el pleito á cuestas, sino servir de rodrigon?
Sale el Paisano, vestido de ahorcado, y una cruz en la mano, y el Alcaide con él.
ALCAIDE.
Ea, Paisano, llamad á Dios, que os ayude en este trance.
BELTRANA.
¡Ay, sentenciado de mis ojos! ¿qué es esto?
ALCAIDE.