Vueltos de plata en oro los cabellos!
Á seis del mes que viene hará quince años,
Que fue mi tributaria, sin que en ellos
Me pusiese en pendencia, ni en peligro
De verme palmeadas[21] las espaldas.
Quince cuaresmas, si en la cuenta acierto,
Pasaron por la pobre, desde el dia
Que fue mi cara, agradecida prenda;
En las cuales sin duda susurraron
Á sus oidos treinta y mas sermones,