Todo será menester, segun voy viendo, señores alcalde, regidor y escribano.
JUAN.
Vamos, autor, y manos á la obra: que Juan Castrado me llamo, hijo de Anton Castrado, y de Juana Macha; y no digo mas en abono y seguro que podré ponerme cara á cara y á pie quedo delante del referido retablo.
CHIRINOS.
Dios lo haga.
(Éntranse Juan Castrado y Chanfalla.)
GOBERNADOR.
Señora autora, ¿qué poetas se usan ahora en la córte, de fama y rumbo, especialmente de los llamados cómicos? Porque yo tengo mis puntas y collar de poeta, y pícome de la farándula y carátula[49]. Veintidos comedias tengo, todas nuevas, que se ven las unas á las otras; y estoy aguardando coyuntura para ir á la córte, y enriquecer con ellas media docena de autores.
CHIRINOS.
Á lo que vuestra merced, señor gobernador, me pregunta de los poetas, no le sabré responder; porque hay tantos, que quitan el sol; y todos piensan que son famosos. Los poetas cómicos son los ordinarios y que siempre se usan, y asi no hay para qué nombrallos. Pero dígame vuestra merced, por su vida, ¿cómo es su buena gracia? ¿Cómo se llama?