No fueras tú mi hija, y no lo vieras.
GOBERNADOR.
Basta que todos ven lo que yo no veo; pero al fin habré de decir que lo veo, por la negra honrilla.
CHIRINOS.
Esa manada de ratones, que allá va, deciende por línea recta de aquellos que se criaron en el arca de Noé: de ellos son blancos, de ellos albarazados, de ellos jaspeados, y de ellos azules: y finalmente, todos son ratones.
CASTRADA.
¡Jesus! ¡ay de mí! ¡ténganme, que me arrojaré por aquella ventana! ¿Ratones? ¡desdichada! amiga, apriétate las faldas, y mira no te muerdan; y monta que son pocos: por el siglo de mi abuela, que pasan de milenta.
REPOLLO.
Yo sí soy la desdichada, porque se me entran sin reparo ninguno: un raton morenico me tiene asida de una rodilla: ¡socorro venga del cielo, pues en la tierra me falta!
BENITO.